viernes, 23 de noviembre de 2012


Diabetes: la paradoja de la tecnología moderna

Tomado del Boletín de la Organización Mundial de la Salud 2011;89:90–91. doi:10.2471/BLT.11.040211

La diabetes de tipo 2 suele considerarse una «enfermedad de la civilización». En esta entrevista del Boletín, el Dr. Chris Feudtner defiende que la diabetes de tipo 2, que representa más del 90% de los casos de diabetes, es un producto de la tecnología moderna.

El Dr. Chris Feudtner
Cortesía de Chris Feudtner
El Dr. Chris Feudtner es profesor asistente de pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos de América). Como investigador se ha centrado en la epidemiología de las enfermedades crónicas complejas y las relaciones de los niños con la atención sanitaria, y en especial la atención hospitalaria, los cuidados paliativos, las situaciones terminales y el duelo. Se licenció en medicina y se doctoró en historia de la medicina en la Universidad de Pensilvania en 1995, y completó su residencia en pediatría en la Universidad de Washington en 1998. Ha publicado decenas de artículos y, en 2003, el libro Bittersweet: diabetes, insulin and the transformation of illness.
¿Por qué se ha convertido la diabetes en una gran amenaza para la salud mundial?
Respuesta: Los pacientes con diabetes de tipo 2 producen abundante insulina en un entorno que les permite ingerir más calorías que en cualquier otro momento de la historia y en el que tampoco hay grandes demandas físicas (caminar, montar en bicicleta, realizar trabajos físicos), sino una vida más bien sedentaria en la que se pasan el día sentados. Esta combinación de ingreso excesivo y escaso gasto de calorías lleva al aumento de peso y a la obesidad, desequilibrio que se está viendo en el mundo desarrollado desde los años treinta y ha producido un aumento rápido de la diabetes de tipo 2 en los años ochenta y noventa. Pero ahora la cantidad de alimentos hipercalóricos que están consumiendo muchas personas en el mundo en desarrollo también supera en mucho lo necesario, y la epidemia se está extendiendo.
¿En qué sentido es la diabetes de tipo 2 un producto de la tecnología y de nuestro estilo de vida?
R: Por ejemplo, las tecnologías utilizadas en la agricultura, la ganadería y el procesamiento de los alimentos permiten que las personas ingieran alimentos con más densidad calórica que en cualquier otro momento de la historia, y en cantidades mucho mayores. Hablamos incluso de alimentos que hasta hace poco no existían. En cambio, es realmente difícil encontrar quien consuma gran cantidad de alimentos tradicionales, como el arroz. A ello hay que añadir las tecnologías del transporte, que han hecho que la gente deje de caminar, y la sustitución del trabajo manual por el de las máquinas. Estas tecnologías han modificado la cantidad de energía consumida en las actividades cotidianas. En suma, la tecnología nos ha dado un exceso de calorías y ha reducido el gasto de energía. No es que yo proponga que nos convirtamos en luditas y volvamos a la agricultura de subsistencia y a ir caminando a todas partes, pero tenemos que hacer frente a las consecuencias de haber forzado nuestro metabolismo más allá de lo que es capaz de soportar.
¿Cuáles son los aspectos positivos de la tecnología?
R: Cuando se consume un cantidad excesiva de calorías se acaba necesitando otro tipo de tecnología para identificar a quienes padecen diabetes, lo cual no deja de ser paradójico. No obstante, esta tecnología es maravillosa y nos permite identificar muy rápidamente quienes corren el riesgo de sufrir diabetes aunque todavía no presenten síntomas, y empezar a tratarlos con medidas dietéticas o medicamentos orales.
¿No deberíamos centrarnos más en la prevención y no solo en el tratamiento una vez que la enfermedad ya se ha manifestado?
R: La mayoría de los medicamentos existentes son para tratar la diabetes una vez que ya se ha manifestado. No disponemos de los fármacos que nos gustaría tener para evitar que un trastorno metabólico inicialmente leve progrese hacia la diabetes.
¿Y eso por qué? ¿No hay incentivos para que las empresas que ya producen fármacos terapéuticos hagan fármacos profilácticos?
R: Varios incentivos empresariales dependen sin duda de que la gente tenga diabetes, es decir, del tratamiento más que de la prevención, pero esto puede cambiar. La historia de la epidemia de diabetes y de nuestra respuesta social es la historia de cómo las tecnologías han llevado a la gente a la diabetes: la tecnología ha generado más tecnología. ¿Es realmente así como queremos utilizar el enorme potencial de las ciencias médicas? Sin embargo, no es fácil salirse de esta aparentemente eterna dependencia de la tecnología. No creo que a la gente se le pueda pedir que viva de forma sencilla. La verdadera solución estará en contramedidas y políticas tecnológicas que compitan directamente con las tecnologías que han llevado nuestro metabolismo a esta situación, en tecnologías que reduzcan la densidad calórica de los alimentos y faciliten el gasto de calorías en actividades placenteras, en tecnologías que alienten las empresas a dirigir su modelo de negocios hacia la prevención.
¿Quiere eso decir que necesitamos productos alimentarios diferentes o nuevos impuestos sobre los ya existentes, como los que contienen mucho azúcar?
R: Sí. Deberíamos modificar nuestras políticas de impuestos y de subsidios a la agricultura y a la ganadería, de modo que se desincentivaran los productos muy procesados a base de cereales y se incentivara una mayor producción y comercialización de alimentos con menos densidad calórica que produzcan una mayor saciedad con una cantidad equivalente de calorías. Además tenemos que incentivar el desarrollo y la comercialización de tecnologías que, si me permite la metáfora, saquen a la gente del sofá. Y hay que hacerlo en el entorno tanto público como privado. ¿Se ha fijado en lo fácil que es encontrar el ascensor o la escalera mecánica en los edificios públicos y lo difícil que es encontrar la escalera? En casa, el televisor y la vida sedentaria están bien arraigados, pero se pueden tomar medidas. No digo que vayamos a poner en cada casa un videojuego «levántate y baila» (aunque podría ser una medida en la buena dirección), pero tenemos que estimular a la gente para que tenga una actividad física, aunque sea de bajo nivel, que al cabo de semanas, meses y años devuelva su balance calórico a un control metabólico estable. Para ello necesitaremos toda la creatividad y todas las astucias tecnológicas posibles.
¿Qué otras formas hay de poner en marcha incentivos adecuados?
R: También tenemos que facilitar la observancia de los tratamientos a largo plazo proporcionando más incentivos conductuales. En gran parte, lo que esperamos de los pacientes crónicos es que emprendan una senda aburrida y deprimente de autoasistencia. Si comprenden que va en su propio interés pueden ponerse en ello y responsabilizarse, pero no todo el mundo lo hace. Tenemos que crear formas de que la gente cumpla las recomendaciones con respecto a la dieta, el ejercicio y la medicación casi con el mismo placer con que se sientan en el sofá y comen algo mientras ven la televisión. Sin duda no es fácil, pero es el verdadero reto que tenemos que superar.
¿Puede darnos ejemplos de los que usted denomina «transmutación de la enfermedad» en el contexto de la diabetes?
R: La diabetes es un ejemplo de cómo la medicina moderna, a pesar de no curarlas, consigue modificar la progresión de muchas enfermedades y sus repercusiones en el paciente, convirtiéndolas de agudas en crónicas. Gran parte del tratamiento del cáncer se ha reestructurado de esta forma; la infección por el VIH es otro ejemplo. En estas enfermedades transmutadas, entre ellas la diabetes, las secuelas del tratamiento empiezan a volverse tan problemáticas como la enfermedad subyacente. Por ejemplo, algunos de los fármacos utilizados en el tratamiento de la diabetes de tipo 2 se han relacionado recientemente con un aumento del riesgo de ataque cardíaco. Sin pretender menospreciar los maravillosos beneficios de los medicamentos y la tecnología médica, hemos de ser conscientes de las posibles consecuencias paradójicas de la tecnología en nuestras vidas, y estar preparados para hacerles frente.
¿Cuándo empezamos a entender la diabetes?
R: La diabetes es una enfermedad reconocida hace más de dos milenios, cuando el médico griego Areteo observó la enorme producción de orina y la emaciación de estos pacientes. Hay descripciones aún más antiguas de una enfermedad caracterizada por una emaciación rápida que podría corresponder a la diabetes. A principios del siglo XIX se describió claramente la diabetes mellitus (sacarina), caracterizada por la presencia de azúcar en la orina, y se estableció que afectaba a dos grupos de edad bien diferenciados: los niños y los adultos de mediana edad. Ya en el siglo XX se comprendió que se trataba de dos problemas muy diferentes: en el primer caso, la llamada diabetes insulinodependiente, o de tipo 1, caracterizada por la ausencia o una gran falta de insulina, y en el segundo, la diabetes de tipo 2, caracterizada por la ausencia de respuesta a la insulina. El problema adquirió aún más importancia con el descubrimiento de la insulina en 1921, que muy pronto, en 1922, empezó a ser utilizada en el tratamiento del ser humano y que en 1923 ya estaba siendo producida masivamente como fármaco.
Chris Feudtner fue entrevistado con motivo de su asistencia como orador invitado a los seminarios de la Organización Mundial de la Salud sobre historia de la salud mundial. Los seminarios están disponibles en: http://www.who.int/globalhealth_histories/seminars/en/
Para ver la noticia en la página del Boletín de la OMS, haga clic aquí.

La paradoja global de los medicamentos para el cáncer


Nov. 10 de 2012
Tomado de UNperiódico, impreso n161.
Por:Claudia Vaca, Profesora del Departamento de Farmacia - Universidad Nacional de Colombia
La escasez de fármacos de bajo costo para el cáncer se convierte en un problema de salud pública mundial. Los sistemas de salud enfrentan el desafío de ampliar la competencia y promover el uso prudente de los biotecnológicos como una opción eficaz y más costosa.
El día 30 de octubre pasado, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios emitió un comunicado sobre las medidas adoptadas para el suministro del fármaco doxorrubicina.

Este es usado en algunos tipos de cáncer, pero su suministro se interrumpió a nivel mundial desde el año 2011 por problemas del fabricante en Estados Unidos. La entidad, en colaboración con el titular del registro, estableció un plan de distribución controlado para garantizar la igualdad en el acceso (Agemed 2012).

Días antes, el Ministerio de Salud y Protección Social (MSPS) de Colombia advirtió sobre su desabastecimiento, así como sobre el de seis medicamentos más, todos de bajo costo, con amplia competencia y usados como primera alternativa en el tratamiento de diversos tipos de cáncer.

Por la preocupación y compromiso de la Asociación de Médicos Hematólogos y de los fabricantes, el MSPS estableció una estrategia para garantizar atención adecuada a los pacientes: a corto plazo, permitir la importación de medicamentos vitales no disponibles; a mediano, dejar abierta la posibilidad de declararlos de interés de salud pública para distribuirlos si fuera requerido; y, a largo plazo, empezar contactos para producirlos conjuntamente con otros países, si el desabastecimiento se convierte en cíclico o crónico.

Los laboratorios manifestaron que, por el bajo precio, no son atractivos comercialmente. Una ampolla de doxorrubicina cuesta entre 4 y 14 dólares, según la marca; una de citarabina, entre 3 y 7 dólares; y una tableta de azatioprina, 0,5 dólares (Sismed, 2012).

Lo relativo a los precios requiere un análisis cuidadoso. Pero algo que no da espera es la revisión de la posible existencia de incentivos que desvíen los recursos hacia atenciones especializadas de mayor costo, con perjuicio de las intervenciones de menor complejidad y más costo-efectivas.

El 31 de octubre, el viceministro de Salud Pública, Carlos Mario Ramírez, inauguró la reunión del Grupo Técnico de Promoción y Acción sobre los Determinantes Sociales de la Salud de Unasur. En esta llamó la atención sobre la necesidad de abrir esta discusión en la Asamblea Mundial de la Salud y, en consonancia con declaraciones previas del ministro, destacó la importancia del trabajo conjunto para evitar que más países sufran la escasez, pues sería inaceptable e injustificable (MSPS 2012).

Regulación de los biotecnológicos

Los medicamentos biotecnológicos (MBT) constituyen un desarrollo científico para el tratamiento del cáncer y muchas otras enfermedades. Son una alternativa relevante cuando los pacientes no responden a las drogas de primera línea. En la mayoría de los casos, son una segunda o tercera opción, pero si se usan adecuadamente, pueden aumentar la calidad de vida. Por eso, la decisión de prescribirlos requiere juicio y prudencia.

El gasto público en los MBT ha crecido de forma sostenida y representa un reto para la sostenibilidad de los sistemas de salud del mundo. En Colombia, según el Fosyga, durante el año 2011, dicho gasto, por los veinte MBT de mayor recobro (coincidentes con eltop de otros países), fue de 631 millones de dólares, cerca del 55% del valor del recobro total (955 millones de dólares).

En la lista se encuentran tres MBT para el cáncer con un solo oferente en el mercado. Dos de estos se incorporaron al POS el año pasado y tienen precios muy superiores a los de primera opción. En un escenario de desabastecimiento completo de estos últimos, usar exclusivamente MBT no sería deseable desde la racionalidad clínica y menos desde la perspectiva económica.

Una ampolla de trastuzumab, usada para un cáncer específico de mama, cuesta en promedio 3.000 dólares; una de rituximab de 100 mg, para el tratamiento de un tipo de linfoma, 1.000; o una de bevacizumab, para controlar el cáncer de colon, 480 (Sismed, 2012). En situación de competencia, estos precios podrían reducirse, lo cual significaría optimizar el gasto público e incrementar el acceso a la población.

¿Cómo lograrlo?

Desde enero pasado se discute una propuesta de reglamentación de la calidad, seguridad y eficacia de los MBT que ha suscitado encendidos debates. Dado que estos son el resultado de la manipulación tecnológica de organismos vivos, es de gran interés establecer altos estándares regulatorios, sin imponer barreras innecesarias a la competencia.

El proceso colombiano, sin embargo, marca la diferencia en el espectro global por la transparencia y apertura con que se conduce la participación y por la coincidencia temporal de los ajustes regulatorios que se adelantan en Estados Unidos y en Europa. El corazón del debate no se asocia a las posibilidades de fabricación en condiciones de calidad, sino a las preocupaciones sobre el desempeño clínico de los biocompetidores y el grado de exigencia de experimentos con humanos, para demostrar dicho desempeño.

En Europa, hace unos diez años, se establecieron exigencias muy estrictas para el ingreso de biosimilares (biocompetidores), por el incipiente desarrollo de técnicas de análisis y la poca experiencia en el uso. Expertos consideran que algunas son difíciles de aplicar y pueden hacer más lento el ingreso de la competencia, algo que coincide en varios aspectos con la posición de la Organización Mundial de la Salud (Portafolio, 24 de octubre del 2012).

Hoy existen muchas más herramientas para su evaluación, mayores capacidades de producción, se han comprobado los resultados clínicos favorables de los biocompetidores producidos con calidad y –sin duda, por la crisis económica que enfrentan los sistemas de salud– empezaron procesos de flexibilización de la regulación en Europa y en Estados Unidos. Esto permitirá un ingreso más acelerado de la competencia, en especial, de aquellos MBT menos complejos.

Son dos caras de la misma moneda. En ambos casos, el MSPS aplica los contenidos de la política de medicamentos recientemente expedida y considera el contexto internacional en el que se desenvuelve el debate. Sin embargo, el éxito de las estrategias trazadas depende en gran medida del margen de gestión pública nacional, en el cual es determinante el compromiso técnico del Invima, un acuerdo de los representantes gremiales y el indispensable acompañamiento de pacientes y médicos independientes.

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"Hay una epidemia de sobremedicación"


Noticia tomada de: La Voz Salud

Por Rosa Bertino

Lo dice Joan-Ramón Laporte, director del Instituto Catalán de Farmacología. Sostiene que "los remedios no siempre curan, pero tampoco matan" y que producen secuelas para el paciente, para su economía y para la salud pública.

Joan-Ramón Laporte tiene 64 años, es catalán y confeso admirador de su compatriota Juan Manuel Serrat, y del argentino Enrique Santos Discépolo. “La de Serrat es la mejor versión de Cambalache”, afirma el médico y farmacólogo barcelonés. Entrevistado por La Voz del Interior, se mete de lleno en el tema que lo apasiona: la alta incidencia del medicamento en la vida contemporánea y lo perjudicial que puede resultar para la salud personal y colectiva.
Laporte enseña Farmacología en la Universidad Autónoma de Barcelona y es director e investigador del prestigioso Instituto Catalán de Farmacología. “En realidad, al prestigio lo cimentó el laboratorio Merck, cuando exigió que nos retractáramos de nuestras conclusiones sobre los efectos colaterales del rofecoxib”, aclara, en alusión al antiinflamatorio no esteroideo muy comercializado en la década de 1990. “Nos negamos y, poco después, más precisamente a mediados de 1999, dicha droga debió ser retirada del mercado por razones de seguridad”.
Laporte brindó una clase magistral sobre Medicamentos y Derechos Humanos, en la Secretaría de Graduados en Ciencias de la Salud, de la UNC.
–¿Cuál es el nexo entre el medicamento y los derechos humanos?
–Ese nexo empieza por la garantía universal de acceso a los medicamentos, pero continúa con el derecho a recibir el adecuado, y a no ser intoxicado por ellos.
–¿Qué debe saber el paciente con respecto al fármaco que le están recetando?
–El profesional debe informarle tres cosas. En primer lugar, para qué se lo prescribe; segundo, cómo debe ser suministrado (su posología, si debe tomarlo de día o de noche, antes o después de comer, en gotas o inyecciones, etcétera), y tercero, hasta cuándo debe usarlo. Son aspectos fundamentales, ya que muchos remedios sólo sirven para paliar síntomas de una enfermedad y hay que evitar la cronicidad del medicamento.
–¿Cuáles son los peligros de la sobremedicación?
–Desde el Instituto de Farmacología, en Barcelona, y otros centros afines, procuramos que los laboratorios y entes regulatorios hagan un seguimiento continuo del medicamento. En general, estos se prueban, se comercializan, se prescriben y punto. Lo que está fallando, o hay que reforzar, es la farmacovigilancia. El enfermo consume un fármaco mucho más tiempo que el que se tardó en obtener la autorización para su venta. Las contraindicaciones y secuelas son como una epidemia soterrada. ¿Cuántas veces escuchamos la frase “la medicina que tomaba lo curó de una cosa, pero lo enfermó de otra”? El remedio pasa por los controles.
–La población sigue teniendo una visión muy favorable del medicamento. Le atribuye la mayor expectativa de vida.
–Es verdad, ningún paciente quiere salir del consultorio sin una receta. Esto también está cambiando, por su alto costo y por el progresivo convencimiento de que salud y fármacos no son sinónimos. Está demostrado que la mayor expectativa de vida en Occidente se debe, en un 85%, a la sumatoria de genes, alimentación y ambiente. Estos dos últimos factores han mejorado mucho en los últimos 100 años. El 15% restante descansa en el sistema de salud. Y, de este porcentaje, los medicamentos se llevan sólo la mitad. Y vea la contradicción: en la actualidad, las personas que alcanzaron la mayor expectativa de vida son las de mayor riesgo, por la cantidad de pastillas que ingieren. En España, hay más de 400 mil ancianos que toman más de 12 medicamentos por día.
–El médico tiene una gran responsabilidad en lo que prescribe.
–Por supuesto. Pero el médico actual está programado para prescribir. Está “infoxicado” por los laboratorios, por Internet, por el entorno, por el temor a la demanda. Aun así, un profesional no puede olvidar la obligación de recetar por genéricos, esto es, poniendo el nombre original de la droga y no su presentación comercial. Eso abarata los precios.
–Para ese profesional tampoco debe ser fácil abstenerse de recetar. Esto también implica riesgos.
–Empecemos por hacer una diferenciación básica: una enfermedad de riesgo de una incurable. Es obvio que, ante estas últimas, el médico apele a todo lo que tiene a mano. Acá nos estamos refiriendo a las patologías más comunes, que son episódicas, recurrentes o crónicas, pero no son terminales. En este campo se ven las consecuencias de la sobremedicación.
–¿Con qué tipo de drogas debemos tener más cuidado?
–El grueso de las medicinas que se consumen son de mantenimiento. No curan, pero tampoco matan. Se indican para el colesterol, la hipertensión, la depresión, los problemas gástricos, dolores de todo tipo. Dentro de ese espectro, se puede hacer un ranking de las drogas que debemos consumir con cautela. El exceso de antiinflamatorios puede producir infarto de miocardio. Hay mucha hemorragia intestinal causada por anticoagulantes. También colitis seudomembranosa, por exceso de antibióticos. La resistencia bacteriana es una preocupación instalada.
Para ver la noticia en la página de La Voz, haga clic aquí.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Eventos del Mes de Noviembre, 2012



12th Annual conference of SOPI 
23-25 November 2012, Ghaziabad, India 

Society of Pharmacovigilance India (SOPI).
Associate to International Society of Pharmacovigilance (ISoP).

-- (Nombre del Evento en español)--
12 Conferencia Anual de la SOPI 
23-25 November 2012, Ghaziabad, India 

Sociedad de Farmacovigilancia de India (SOPI).
Asociada a la Sociedad Internacional de Farmacovigilancia (ISoP).

Mayor información, haciendo clic aquí.

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Pharmacovigilance Planning and Risk Management
                                                  28-29 November 2012, Fareham, UK 

Drug Safety Research Unit 
Tel:+44 (0)23 8040 8621       | www.dsru.org/trainingcourses | E-mail: jan.phillips@dsru.org


-- (Nombre del Evento en español)--
Planeación y Manejo de Riesgo en Farmacovigilancia
28-29 November 2012, Fareham, UK 

Drug Safety Research Unit 
Mayores Informes: Tel:+44 (0)23 8040 8621       | www.dsru.org/trainingcourses | E-mail: jan.phillips@dsru.org


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5th Annual China Drug Safety and Public Policy Summit 
29-30 November 2012, Shanghai, China 

Global Intelligence Communications 
Tel: +86-021-5186 0870       | Fax: +86-021-6132 7559 | www.gicsummits.com | E-mail: alexl@gicglobal.com

-- (Nombre del Evento en español)--
5 Cumbre Anual China sobre Seguridad de Medicamentos y Políticas Públicas
29-30 November 2012, Shanghai, China 

Global Intelligence Communications 
Tel: +86-021-5186 0870       | Fax: +86-021-6132 7559 | www.gicsummits.com | E-mail: alexl@gicglobal.com


Declaración NIH sobre el futuro del consumo de sustancias, el abuso y la adicción a las investigaciones

Viernes, 16 de noviembre 2012

Hace dos años, el Instituto Nacional de Ciencia de la Salud de Management Review Board (SMRB) emitió un informe recomendando que se estableciera un nuevo instituto centrado la investigación del uso de sustancias, el abuso y la adicción. Otra opción muy en cuenta por el SMRB fue la integración funcional de los recursos de investigación existentes, en lugar de la creación de un nuevo instituto.

Después de una revisión rigurosa y una amplia consulta con las partes interesadas, he concluido que es más apropiado perseguir la integración funcional, en lugar de una reorganización estructural, para avanzar en la investigación relacionada con el uso de sustancias, el abuso y la adicción . A tal efecto, el Instituto Nacional de Abuso de Drogas (NIDA) y el Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA) mantendrán sus identidades institucionales, fortaleciendo al mismo tiempo sus esfuerzos para trabajar más estrechamente entre sí y con los programas de investigación relacionados con otros institutos y centros.

Acerca de los Institutos Nacionales de Salud (NIH): NIH, la agencia nacional de investigación médica, incluye 27 institutos y centros y es un componente del Departamento de Salud y Servicios Humanos los EE.UU. NIH es la principal agencia federal encargada de realizar y apoyar la investigación médica básica, clínica y traslacional, e investiga las causas, tratamientos y curas para las enfermedades comunes y raras. 

Para ver la noticia en la página del NIH, haga clic aquí.
Para obtener más información sobre NIH y sus programas, haga clic aquí
Adhesión del Departamento de Enfermería 
de la Universidad del Norte a la siguiente actividad del Proyecto GRiP


Encuesta revela una falta de confianza en la compra de medicinas en el Internet

La FDA lanza campaña para proteger a los consumidores de los riesgos de las farmacias virtuales falsas


FDA 28 de septiembre de 2012

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos lanzó hoy una campaña nacional para concientizar al público sobre la predominación de las farmacias virtuales fraudulentas, que pueden ser peligrosas para la salud del paciente y para ayudar a los consumidores a comprar medicamentos de manera segura.
Casi 1 de 4 consumidores en Internet ha comprado medicamentos bajo receta médica a través del Internet, de acuerdo con una nueva encuesta de la FDA. Al mismo tiempo, casi el 30 por ciento de los consumidores dijeron que no tenían confianza sobre la seguridad de las compras en el Internet. El riesgo de comprar medicinas a un vendedor virtual deshonesto es alto. La Asociación Nacional de Consejos de Farmacéuticos reporta que menos del 3 por ciento de las farmacias virtuales cumplen con la legislación estatal y federal.

“Comprar medicinas de farmacias virtuales deshonestas puede ser peligroso porque pueden vender productos falsos, vencidos, contaminados, no aprobados por la FDA, o que de otra manera, son productos que no son seguros y peligrosos para los pacientes”, dijo la Comisionada de la FDA, la Dra. Margaret Hamburg. “Las farmacias virtuales fraudulentas e ilegales frecuentemente ofrecen productos con descuentos bastante grandes. Si los precios bajos parecen ser demasiado buenos para poder ser verdad, lo más probable es que los productos no son verdaderos. La campaña Ojo con las medicinas del Internet de la FDA está diseñada para ayudar a los pacientes a que aprendan cómo evitar estos riesgos”.

Las farmacias virtuales fraudulentas usan métodos de comercialización sofisticada o portales de Internet falsos que parecen ser legítimos. Los pacientes que compran medicinas en estos sitios Web pueden poner en riesgo su salud porque los productos pueden contener ingredientes falsos, contener muy poco, mucho o nada de los ingredientes activos, o estar elaborados con otros ingredientes nocivos para la salud.

Los pacientes sólo deben comprar medicinas bajo receta médica a través de farmacias que:

Requieran una receta válida de un médico o de otro profesional del cuidado de la salud;

Estén ubicadas en los Estados Unidos;

Tengan un farmacéutico con licencia disponible para consultas; y

Tengan licencia del Consejo Estatal de Farmacias.

Además de estos consejos para los pacientes y los cuidadores, la FDA también desarrolló materiales educativos como parte de la campaña Ojo con las medicinas del Internet para que otras agencias federales, organizaciones sin fines de lucro y privadas puedan utilizarlos en sus propios esfuerzos educativos.

Estos recursos pueden encontrarse en el siguiente enlace: 

FDA campaign aims to protect consumers from the risks of fake online pharmacies